jueves, 18 de septiembre de 2008

El dia de los cuarenta y tres atardeceres

¡AH, PRINCIPITO! Así, poco a poco, comprendí tu pequeña vida melancólica. Durante mucho tiempo tu única distracción fue la suavidad de las puestas de sol. Me enteré de ese nuevo detalle, en la mañana del cuarto día, cuando me dijiste:

-Me encantan las puestas de sol. Vamos a ver una puesta de sol...

-Pero tenemos que esperar...

-Esperar que?

-Esperar que el sol se ponga.

Al principo pareciste muy sorprendido; luego te reíste de ti mismo. Y me dijiste:

-¡Me creo siempre en mi casa!

En efecto. Todo el mundo sabe que cuando es mediodía en Estados Unidos el sol se pone en Francia. Bastaría poder ir a Francia en un minuto para asistir a la puesta de sol. Desgraciadamente, Francia está demaciado lejos.Pero sobre tu pequeño planeta te basta mover tu silla algunos pasos. Y contemplabas el crepúsculo cada vesque lo querías.

-Un día, vi ponerse el sol cuarenta y tres veces. Y poco después agregaste:

-¿Sabes?...Cuando uno está verdaderamente triste son agradables las puesta de sol...

-Estabas, pues verdaderamente triste el día de las cuarenta y tres veces?

El principito no respondió.

Relato: Tomado del libro "El principito"
Autor: Antoine de Saint - Exupéry
Dibujo: del propio escritor.

Foto: La foto del sol la he tomado yo mismo en el año 1996. Es un atardecer a 5500 mts de altura en el campamento nido de Cóndores, en el Aconcagua.
Sentimientos: Yo, Charly, disfruto de los atardeceres, y a veces tengo días en los que veo las cuarenta y tres puestas del sol.
Charly

4 comentarios:

EL CAMINO AROMÁTICO dijo...

GRACIAS... Amigo.

Anónimo dijo...

Es cierto que los atardeceres nos recuerdan quiénes somos y nos ayudan a sonreir. Un abrazo!! Gracias una vez más.

Virginia Edit Perrone. dijo...

Por aquí estuve, carlos, visitando tus cumbres de siempre. Esas cornisas por las que transitás desprevenido y esperanzado.
Un saludo cariñoso.
Virginia.

Unknown dijo...

hace tiempo que no veo uno....siempre madruga antes de que mi cuerpo se sienta listo para abrir los ojos